Un rechazo que baraja las cartas de nuevo
En Montpellier, la campaña de las municipales de 2026 empieza a revelar sus líneas de fractura. Jean-Louis Roumégas, figura de los Ecologistas, ha rechazado públicamente la propuesta de Nathalie Oziol (La Francia Insumisa) de iniciar una dinámica común de cara a las próximas elecciones municipales.
Este rechazo, reportado por la prensa local, se materializó en una respuesta escrita en la que Jean-Louis Roumégas critica el método empleado por la diputada insumisa, estimando que es «curioso tender la mano por medios interpuestos». Afirma que sigue disponible «por teléfono o por correo electrónico», pero rechaza la idea de un proceso de construcción política iniciado públicamente sin discusiones previas entre responsables.
Más allá de la forma, esta postura confirma la voluntad de los ecologistas de Montpellier de mantener, en esta etapa, una estrategia autónoma, a riesgo de fragmentar una vez más el espacio político de izquierda.
El contexto de la propuesta de Nathalie Oziol
La iniciativa de Nathalie Oziol se inscribía en una secuencia política precisa. En una carta abierta, llamaba a la constitución de una lista común entre La Francia Insumisa y Los Ecologistas, en nombre de la urgencia social, ecológica y democrática, y frente a una mayoría municipal socialista que considera alineada con el macronismo.
Se apoyaba, en particular, en elementos programáticos que considera compartidos —oposición a ciertas políticas de seguridad, defensa de las libertades públicas, posicionamientos internacionales sobre el respeto del derecho internacional— pero también en una encuesta reciente que situaba al alcalde saliente ampliamente en cabeza, muy por delante de candidaturas dispersas de izquierda.
En este contexto, el llamamiento a la unión pretendía ser tanto estratégico como político.
Divergencias de fondo destacadas
En su respuesta, Jean-Louis Roumégas no se limita a criticar el método. También destaca desacuerdos políticos, citando en particular la cuestión de la incineración de residuos plásticos. Apunta en particular al papel de los responsables insumisos locales favorables a un proyecto de incineradora, que considera incompatible con una ecología exigente.
Este recordatorio permite a Roumégas afirmar una línea ecologista que desea distinta, tanto de la mayoría municipal actual como de los compromisos que atribuye a otras fuerzas de izquierda.
El precedente de 2020: una lección siempre actual
Este rechazo reaviva el recuerdo de las municipales de 2020 en Montpellier. Ese año, tres listas distintas surgidas o cercanas a EELV se presentaron en la primera vuelta. Jean-Louis Roumégas, tras perder las primarias internas de los ecologistas, había liderado una de esas listas.
Resultado: ninguna superó el umbral del 10%, impidiendo cualquier presencia ecologista autónoma en la segunda vuelta y contribuyendo al debilitamiento duradero de esta corriente política en la ciudad.
Cinco años después, la repetición de una estrategia de dispersión interroga sobre la capacidad de los ecologistas para extraer las lecciones de este fracaso.
Una cuestión política, no solo táctica
El desacuerdo entre Jean-Louis Roumégas y Nathalie Oziol va más allá de la simple aritmética electoral. Plantea una cuestión central: ¿cómo construir una mayoría local capaz de pesar realmente frente a un bloque municipal sólidamente establecido?
En una elección a dos vueltas, la dispersión de las listas puede resultar decisiva. El argumento de la identidad política o de la coherencia ideológica choca entonces con una realidad bien conocida de las municipales: sin una dinámica colectiva, incluso fuerzas cercanas pueden desaparecer de la segunda vuelta.
El ego en política: ¿perder solo o ganar juntos?
Este episodio ilustra una problemática recurrente de las elecciones locales: el peso de las estrategias personales y los egos. Ser cabeza de lista, encarnar un proyecto, aparecer como la alternativa creíble son apuestas simbólicas fuertes. Pero pueden conducir a elecciones paradójicas: preferir perder como líder solitario antes que construir una victoria colectiva donde los roles serían compartidos.
En Montpellier, la historia reciente muestra que esta lógica ya ha producido efectos negativos. En 2020, la multiplicación de listas surgidas del mismo espacio político no reforzó el debate democrático; sobre todo, debilitó a las fuerzas ecologistas y de izquierda frente a bloques más disciplinados.
Lo que revela este rechazo
El rechazo de la propuesta de Nathalie Oziol por Jean-Louis Roumégas va más allá del simple desacuerdo circunstancial. Revela las dificultades persistentes de la izquierda y la ecología de Montpellier para superar las rivalidades internas, a pesar de un contexto político y climático que haría que la unidad estratégica fuera particularmente determinante.
A medida que se acerca 2026, una pregunta permanece abierta: ¿elegirán las fuerzas ecologistas y de izquierda sumarse para pesar, o continuarán dividiéndose a riesgo de desaparecer de la segunda vuelta? La historia electoral reciente de Montpellier muestra que esta decisión nunca es neutral.