Presentado como un «pacto de ruptura», este documento alinea doce medidas que supuestamente marcan un punto de inflexión ecológico y social para la ciudad. Al leerlo, se impone una pregunta central: ¿ruptura con qué y por qué medios?
Porque si bien algunas propuestas responden a urgencias muy reales, muchas permanecen formuladas al nivel de la intención, sin precisar ni los objetivos operativos, ni los medios movilizados, ni los arbitrajes asumidos. Ahora bien, en política pública, lo esencial no es lo que se afirma, sino lo que se hace posible.
Medidas consensuadas... pero poco vinculantes
«Cero Artificialización Neta»: un compromiso real... pero ¿con qué medios?
El compromiso de «Cero Artificialización Neta» (ZAN) retoma un objetivo ya inscrito en la ley y al que las colectividades se verán obligadas de todos modos. El pacto cita dos desarrollos precisos — Malbosc y la Cité Bergère — como símbolos a preservar.
En el caso de Montpellier, proyectos como Malbosc o la Cité Bergère muestran los límites de este tipo de compromiso cuando no va acompañado de herramientas jurídicas precisas. Por ejemplo, evocar la voluntad de «salvar la Cité Bergère» sin mencionar la clasificación patrimonial, el derecho de tanteo, la modificación del Plan Local de Urbanismo (PLU) o la anulación de permisos de construcción es más una intención que un acto político.
Un compromiso creíble sobre el ZAN supondría, por el contrario:
- La identificación clara de los proyectos abandonados o reorientados,
- Decisiones inmediatas de protección de tierras,
- Y una estrategia asumida de renaturalización desde el mandato municipal, sin esperar a 2050.
Sin embargo, sin una palanca jurídica clara, tal promesa no protege nada frente a las lógicas inmobiliarias y los proyectos ya iniciados. Asumir realmente el ZAN localmente supone no solo nombrar sitios a preservar, sino sobre todo decir cómo se protegen y contra qué intereses.
En su estado actual, el compromiso es más una señal política que una estrategia de urbanismo vinculante.
Parlamentos de barrio: ¿democracia o consulta?
La creación de «parlamentos de barrio elegidos por los habitantes» es seductora, pero nada indica:
- Si dispondrán de un poder de decisión,
- De un presupuesto,
- O de un derecho de veto sobre ciertos proyectos.
Sin aclaración, el riesgo es grande de reproducir dispositivos de concertación sin poder real, donde la participación sirve más para legitimar decisiones ya tomadas que para construirlas.
Paralización del proyecto de incineradora CSR: una promesa sin estrategia
La paralización del proyecto de incineradora de plásticos (CSR) es popular. Pero depende en gran medida de decisiones metropolitanas y contractuales. Sin exponer:
- Las consecuencias financieras,
- Las alternativas creíbles de tratamiento de residuos,
- Ni la trayectoria de reducción en la fuente,
la promesa sigue siendo política pero no operativa.
Casas de salud: una ambición que supone una elección fuerte
En cuanto a las casas de salud en los barrios, se puede suponer razonablemente que la intención es la creación de centros de salud públicos municipales. Es una orientación políticamente fuerte —y pertinente— pero implica responder a varias preguntas importantes:
- ¿Qué estatus para los cuidadores (empleados municipales, centro de salud)?
- ¿Qué modelo económico sostenible?
- ¿Qué articulación con la Agencia Regional de Salud (ARS) y las políticas nacionales de salud?
- ¿Cómo responder a la escasez de médicos de otra manera que con anuncios?
Sin estos elementos, la promesa es más un objetivo deseable que un compromiso controlado. Ahora bien, en materia de salud, anunciar sin garantizar puede alimentar falsas esperanzas.
Policía municipal: ¿medios para hacer qué?
El aumento anunciado de +100 agentes de policía municipal y de mediación plantea una pregunta simple pero esencial: ¿con qué fin?
Aumentar efectivos no es una política en sí misma. Es un medio, que solo tiene sentido si sirve a un objetivo claramente formulado:
- ¿Prevención?
- ¿Presencia de proximidad no coercitiva?
- ¿Respuesta a qué tipos de disturbios?
- ¿Articulación con la mediación, lo social, la prevención especializada?
Sin aclaración, el anuncio responde a una lógica cuantitativa que puede alimentar tanto una política de seguridad clásica como una verdadera policía de proximidad. La ambigüedad es aquí total — y por lo tanto problemática.
Medidas sociales y ecológicas a menudo simbólicas
Tiendas de comestibles municipales, receta verde, comedores gratuitos, red de bicicletas: tantas propuestas que van en la «buena dirección», pero cuyo impacto real dependerá:
- De su magnitud,
- De su financiación,
- De su inscripción en una estrategia global.
Sin cifrado, sin calendario, sin arbitraje asumido, corren el riesgo de seguir siendo escaparates políticos en lugar de palancas de transformación.
Una ruptura sobre todo semántica
Este pacto da la sensación de un programa que busca unir sin dividir, seducir sin decidir. Sin embargo, toda política de ruptura supone:
- Prioridades claras,
- Renuncias asumidas,
- Conflictos abiertos con lo existente.
Aquí, la ruptura está sobre todo en las palabras. Los medios, las limitaciones y las elecciones estructurales permanecen en gran medida fuera de campo.
La cuestión no es, por tanto, saber si estas medidas son deseables —muchas lo son— sino si son realmente vinculantes.