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El medio ciudadano de las elecciones municipales de 2026 en Montpellier


Elecciones municipales de 2026 en Montpellier: fracturas ecologistas y recomposición política en la izquierda

2026-01-28|Redacción Montpellier Municipales 2026

A medida que se acercan las elecciones municipales de 2026, el panorama político de Montpellier experimenta una nueva zona de turbulencias. La lista encabezada por Jean-Louis Roumégas, destinada a encarnar una alternativa ecológica autónoma, se ha visto debilitada por una serie de salidas resonantes. Entre ellas, la de Julia Mignacca, figura local de la ecología política, marca un punto de inflexión que revela tensiones más profundas dentro de la izquierda de Montpellier.

Una dimisión que rompe las líneas

El 26 de enero de 2026, Julia Mignacca anuncia su salida de los Ecologistas (Les Écologistes), tanto a nivel local como nacional, así como su retirada de la lista del Printemps montpelliérain dirigida por Jean-Louis Roumégas. En un mensaje público, evoca un profundo desacuerdo político con la estrategia actual del partido.

En cuestión: una línea que considera demasiado vaga, incluso contradictoria, particularmente con respecto a las alianzas. Critica un acercamiento asumido con el Partido Socialista y el abandono de una estrategia de reunión más amplia en la izquierda, particularmente con La France Insoumise. Para ella, esta orientación aleja a la ecología política de sus fundamentos sociales y de su capacidad para responder a las urgencias climáticas y sociales.

Esta partida no constituye un caso aislado.

Una dinámica de salidas en cadena

En los días siguientes, varios militantes y candidatos abandonan a su vez la lista de Jean-Louis Roumégas. Entre ellos, Kévin Hoareau, figura de Génération·s en Montpellier, así como otros miembros implicados en la construcción del Printemps montpelliérain. Todos denuncian un funcionamiento juzgado demasiado vertical, una falta de claridad estratégica y una línea política que se ha vuelto ilegible.

Estas salidas ponen de relieve una fractura ya perceptible desde hace varios meses: la que existe entre una ecología institucional que busca inscribirse en una lógica de alianza centrada en el Partido Socialista, y una ecología más anclada a la izquierda, que busca una ruptura con las políticas urbanas juzgadas desiguales.

Una recomposición en torno a La France Insoumise

Inmediatamente, Julia Mignacca se une a la lista encabezada por la diputada insumisa Nathalie Oziol. Allí encuentra a varias figuras procedentes de Génération·s y otros colectivos de izquierda. Esta recomposición traduce una voluntad de construir un polo claramente posicionado a la izquierda, asumiendo una crítica del balance municipal y de las políticas metropolitanas llevadas a cabo desde hace varios mandatos.

Esta adhesión da un nuevo aliento a la lista insumisa, que se presenta ahora como el principal polo de oposición a la mayoría saliente dirigida por Michaël Delafosse. También acentúa el aislamiento de la candidatura de Roumégas, cuya estrategia de autonomía parece cada vez más frágil.

Una crisis reveladora de las tensiones de la izquierda de Montpellier

Más allá de las personas, esta secuencia política revela tensiones estructurales. La cuestión central sigue siendo la de la estrategia electoral, pero también la del proyecto de territorio.

Detrás de los desacuerdos internos se dibujan dos visiones:

  • por un lado, un enfoque institucional, que apuesta por la gestión metropolitana y los compromisos políticos;
  • por el otro, una lectura más crítica de los efectos de la metropolización, acusada de reforzar las desigualdades territoriales, acelerar la gentrificación y alimentar un sentimiento de desclasamiento en los barrios populares y los municipios periféricos.

Esta fractura se hace eco de los debates más amplios sobre el aumento de la abstención y de la extrema derecha en los territorios relegados, donde el sentimiento de abandono y desposesión política progresa.

Una campaña bajo tensión

A menos de dos meses de la votación, estas recomposiciones debilitan claramente la legibilidad de la oferta ecologista tradicional y refuerzan la polarización del debate político local. La izquierda de Montpellier se encuentra fragmentada entre varios polos, con el riesgo de dejar el campo libre a la mayoría saliente o a una recomposición más derechista.

Para los electores, la apuesta supera ahora las querellas partidistas: se trata de saber qué proyecto puede responder realmente a los efectos sociales de la metropolización, a la crisis de la vivienda, a la relegación de ciertos barrios y a la creciente desconfianza democrática.

En este contexto, la secuencia abierta por la partida de Julia Mignacca aparece como un síntoma más amplio: el de una izquierda local en busca de coherencia política, en un momento en que las fracturas sociales y territoriales nunca han sido tan visibles.