Montpellier frente a la financiarización inmobiliaria
En Montpellier, como en muchas grandes ciudades francesas, salta a la vista una contradicción:
siguen construyéndose oficinas mientras que la vivienda falta cruelmente.
Detrás de esta aparente incoherencia se esconde una transformación profunda de la ciudad: el paso de la vivienda como derecho fundamental al hábitat a la vivienda como activo financiero.
Comprender esta dinámica es esencial para entender lo que realmente está en juego en las elecciones municipales de 2026.
Una metrópoli atractiva... para los capitales
Montpellier se presenta regularmente como una ciudad "dinámica", "atractiva", "en crecimiento". Este atractivo se traduce especialmente en una actividad sostenida del mercado de oficinas.
En 2024, más de 115.000 m² de oficinas se comercializaron en la metrópoli, situando a Montpellier entre los mercados terciarios regionales más activos (BNP Paribas Real Estate). Barrios como Cambacérès, alrededor de la estación Sud de France, concentran proyectos emblemáticos que mezclan oficinas, comercios y servicios (La Tribune).
Esta producción no está dictada únicamente por las necesidades locales de empleo. También responde a una lógica bien conocida:
el sector inmobiliario terciario es un producto financiero atractivo, comprado, vendido o alquilado por su rentabilidad.
Paralelamente, una escasez de vivienda estructural
Mientras las superficies de oficinas se multiplican, la situación de la vivienda se deteriora.
En Montpellier:
- cerca del 75% de los habitantes son elegibles para vivienda social,
- pero la producción de vivienda nueva está en caída libre: alrededor de 2.100 viviendas construidas en 2023, lejos de los objetivos iniciales de más de 5.000 al año (Le Point).
La tensión en el mercado de alquiler es tal que la Metrópoli ha tenido que lanzar un plan de emergencia de vivienda de 100 millones de euros, reconociendo implícitamente el fracaso del modelo actual.
Esta situación no es accidental. Es el resultado de decisiones políticas y económicas donde el suelo se piensa primero como una fuente de valor financiero, y no como un soporte del derecho al hábitat.
Promotores, inmobiliarias e inversores: ¿quién fabrica la ciudad?
En Montpellier, la fabricación de la ciudad recae en gran medida en actores privados:
- promotores locales como FDI Promotion o M&A Promotion, muy presentes en el territorio (FDI);
- grupos nacionales vinculados a los grandes actores de la construcción y el sector inmobiliario, como Sogeprom / Vinci Immobilier (Vinci Immobilier).
Estos actores no se contentan con construir:
eligen los usos, arbitran entre oficinas y viviendas, fijan niveles de precios e influyen de forma duradera en la morfología urbana.
En un contexto de escasez de suelo, la vivienda asequible a menudo resulta menos rentable que:
- oficinas,
- residencias de inversión,
- o viviendas destinadas a públicos solventes.
La ciudad se convierte entonces en un soporte de inversión, mucho más que un espacio de vida.
La vivienda como activo financiero
A escala nacional, esta lógica está ampliamente documentada. Como señala Le Monde, la financiarización inmobiliaria conduce a producir superficies (especialmente oficinas) desconectadas de las necesidades sociales reales, permitiendo que persista la crisis de la vivienda (Le Monde).
La vivienda se convierte en:
- una inversión,
- un producto de desgravación fiscal,
- un activo para valorizar.
Este cambio de paradigma tiene una consecuencia directa: habitar se convierte en un privilegio condicionado a la solvencia, y no en un derecho garantizado.
Existen otros modelos: sacar el suelo del mercado
Frente a esta lógica, existen alternativas, incluso en Montpellier.
Disociar el suelo y la construcción: el Arrendamiento Real Solidario
El Arrendamiento Real Solidario (Bail Réel Solidaire - BRS) permite separar la propiedad del terreno de la de la vivienda. El suelo es propiedad de un Organismo de Suelo Solidario (OFS) sin ánimo de lucro, lo que impide la especulación y mantiene las viviendas asequibles a lo largo del tiempo (BRS – Wikipédia).
Montpellier Métropole se ha dotado de un OFS local, asociando actores públicos y arrendadores sociales (Montpellier.fr).
Los comunes de la vivienda: inspirarse en Elinor Ostrom
La politóloga Elinor Ostrom mostró que existe una tercera vía entre el mercado y el Estado:
la de los comunes, recursos gestionados colectivamente por los propios usuarios (OpenEdition).
Aplicado a la vivienda, esto da lugar a:
- Community Land Trusts (CLT), donde el suelo se pone en fideicomiso al servicio de una comunidad (Community Land Trust);
- cooperativas de habitantes o vivienda participativa, donde el objetivo es vivir juntos en lugar de maximizar un valor de mercado (Habitat participatif).
Estos modelos tratan la vivienda como un bien de uso, no como un activo especulativo.
Un desafío central de las municipales de 2026
La cuestión no es, por tanto, solo técnica o urbanística. Es profundamente política.
En las elecciones municipales de 2026, una pregunta atraviesa todos los debates:
¿debe gobernarse la ciudad para los inversores o para sus habitantes?
Elegir producir oficinas en lugar de viviendas,
dejar que el suelo siga las lógicas del mercado,
o por el contrario reforzar las herramientas de puesta en común del suelo,
son elecciones políticas claras.
Votar en las municipales es también decidir si Montpellier sigue siendo un producto financiero o vuelve a ser un lugar para habitar.